Descripción

El Templo del Rosalila


Los principales edificios de Copán se alzan sobre una plataforma artificial que fue elevándose a medida que los monarcas ordenaban la construcción de nuevos edificios. A mediados del siglo VIII, los cuatro edificios más importantes escondían estructuras trescientos años más antiguas.

En 1989, debajo del edificio más alto de Copán, el arqueólogo hondureño Ricardo Agurcia halló el Templo de la Rosalila, construido en el 571 d.C.

A diferencia de la mayoría de los edificios ocultos que se destruían para apoyar uno nuevo, el Templo del Rosalila fue dejado intacto, incluidos los dibujos policromados que decoran sus muros. Los ingenieros y los albañiles mayas que levantaron la nueva edificación tuvieron la precaución de recubrilos con arcilla.

El entierro del antiguo templo fue acompañado por grandes rituales y ofrendas, como los pedernales envueltos en paño azul que fueron hallados cerca de la entrada.

Las excavaciones continuaron hasta 1996. Sobre una superficie de 19 x 13 metros, el Templo tiene 14 metros de altura. Los estucos sólo se descubrieron parcialmente, para evitar destruirlos, y los especialistas reconstruyeron el resto. Predominan el rojo, el verde y el amarillo. El Museo de la Escultura de Copán cuenta con una réplica en escala uno a uno de la totalidad del Templo.

Concebido como una montaña sagrada, el Templo estaba destinado a la adoración de Kinich Yax Kuk Mo, identificado con el Sol.

La Reina Roja


Hallada durante la década de 1990, los arqueólogos protagonizaron arduos debates acerca de la identidad de los restos de la Reina Roja, sepultada en el subsuelo del Templo XIII de Palenque, junto al Templo de la Inscripciones. La enigmática dama fue equipada con una máscara.

Gracias a la interpretación de glifos, arriesgan que pudo tratarse de Hun KÔÇÖAnleum, la "Señora 1 Telaraña", una mujer encumbrada del linaje dirigente de Palenque.

Un conducto del Templo, construido en la falda de la montaña, permitiría al espíritu de la Reina abandonar la tumba y regresar a la superficie.

Junto a la escalera principal del Templo, completamente derrumbada, encontraron una puerta que conducía a una serie de pasillos y habitaciones, algunos de ellos clausurados por sus constructores.

Una pequeña perforación les permitió observar un recinto sellado de 3.80 x 2.50 metros. Un féretro de piedra pintado de rojo contenía los restos de la Reina. Junto al sarcófago encontraron el esqueleto de un niño de once años, con deformación craneana de tipo ritual.

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