-¿Qué nos puede decir, amigo Ramón, acerca de la tan sobada frasecilla “tomar agua de pozo” como yucatequismo? –le pregunto al messié. -Mire –responde-, la formación geológica de la Península de Yucatán, ofrece muchas ventajas. Su carencia de montañas, de grandes alturas, privó a nuestra amada península de ríos de consideración, como hay en otras entidades de la geografía nacional. A lo largo de sus litorales existen unas entradas de agua de mar conocidas como rías, mi cuate; por ello contamos con una “Ría Lagartos”, aunque la mala costumbre obliga a llamarlo Río Lagartos, que es un barbarismo, para decirlo de alguna manera. -Bueno, pero yo le he preguntado de la expresión “agua de pozo”, como reza la canción de don José Martínez Novelo, maese… ¿Qué hay sobre ello? -Bien –contesta-, los yucas hemos acuñado esa expresión amable: “tomar agua de pozo”, esto es, para la gente foránea que se viene a vivir entre nosotros y se enamora de nuestras costumbres, sobre todo de nuestra singular gastronomía, por ello cuando se han enamorado de nuestra tierruca y sus costumbres, es que han tomado agua de pozo de Yucatán”. Ni más ni menos.
Por Roldán Peniche Barrera
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